Danos Señor, la paz,

 

 

Danos Señor, la paz, tu paz de cada día;

la paz que el mundo no entiende,

la paz que llena el corazón.

Danos, Señor, la paz, que prometiste a tus discípulos y

que brota de las fuentes secretas de vivir perdonando a los hermanos

y comprendiendo su fragilidad.

Danos Señor, la paz, que nace de tener puestos en Ti los pies,

 porque Tú eres roca fuerte.

Danos, Señor, la paz,

que nadie sabe darnos,

porque sólo nos hablan de miedos, de represiones y de armas.

Danos la paz del corazón, que llega cuando Tú estás en él, 

y lo habitas y lo llenas.

     Danos, Señor, la paz,  tu paz de cada día.

 

                                                  Amén                                  

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